Querida Maria….

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Que puedo decir de mi querida Maria que ya no hayan dicho. A nivel personal afecto a cada puertorriqueño independientemente estuvieran o no en la isla. Fue un caos y una experiencia que dejo una marca profunda en nuestras vidas. Una experiencia fuerte donde demostramos, nosotros los boricuas, de que en realidad estamos hechos y que unidos como pueblo no hay quien nos gane. Habran escuchado varias historias y perspectivas sobre el huracán pero aqui les traigo las mía.

Yo vivo en Guayama(el mejor pueblo en mi opinión) con mi familia, al sur muy cerca de la costa, de hecho al lado de la playa para ser mas preciso. Situado al sureste de la isla por donde entro el huracán Maria. El día antes del huracán a mi padre le dicen del trabajo que no podran dejarlo salir por que el mismo estara en estado de emergencia. Yo me hospedo por mis estudios en Santurce y aun estaba residiendo allá el día antes del paso de Maria, asi que cuando supe que mi familia estaría sola en mi casa sin mi padre me toca a mi como hijo mayor estar ahí. Además no queria pasar el huracán lejos de mi familia, asi que, recogi mis cosas y conduci de San Juan a Guayama a solo horas que el huracán azotara a Puerto Rico. El clima estaba pésimo y casi no se veía la carretera pero pude llegar sano y a salvo a mi casa. El viaje es de una hora a una hora y diez minutos, asi que, se podran imaginar como terminé despues del viaje. Aun tenso por el viaje y lo que había de suceder, me quede despierto a “esperar” a Maria (el huracán) hasta que dieron eso de las 12:30am y solo habia mucho viento y lluvia pero nada fuera de lo normal asi que desistí de esperar y caí muerto del sueño que tenía. Cuando me despierto ya son las 8:00pm y mi hermano y mi madre estaban despiertos sacando agua. Mi madre dice:”A este el huracán llega y se lo lleva y no se levanta” en forma de broma.

Cuando pude mirar hacia afuera los vientos era unos extremos y aunque la lluvias eran repentinas la misma se mezclaba con el viento haciendo un efecto como si te dieran con agua de una manguera de presión, y el cielo apesar de ser temprano era uno oscuro y pesado. Era algo horrible, pero notamos que los desagues del techo dejaron de botar agua indicanto poder estar tapados, suerte que hace unos meses mi padre había mandado a sellar el techo por que cuando ceso un poco la lluvia y mi hermano y yo subimos el mismo parecia una piscina. Rapidamente baje y le tiré un palo de escoba para forzar hacia afuera toda la tierra, hojas y ramas que tenía tapado el desagüe. Unos vecinos nos vieron y decidieron verificar los suyos para encontrar el mismo problema. Aun con agua pero sin luz seguimos lidiando con los problemas que fueron surgiendo durante el día. Ya cuando las cosas mejoraron en cuestión del clima solo pudimos ver más claramente el mucho  daño que había dejado Maria. Gracias a Dios apesar de que vivo cerca de la costa, la playa queda como a diez pies hacia abajo(altura) de donde vivo,es decir, para que el agua llegue e inunde la urbanización debe de ser un tsunami o algo así. Aun asi, mi casa se inundo un poco de agua acausa de las fuertes lluvias, como casi todas las casas después del huracán pero, no sufrimos daños graves,ya que, mi padre siendo el “freak” de seguridad que es, preparo la casa con planchas de madera y reforzamos todo aquello que podía ser afectado por el huracán. Gracias a eso se puede decir que no nos paso nada comparado con algunas personas que lo perdieron todo. Después del huracán fue otra historia empezando por la perdida de todo tipo de comunicación celular, luz eléctrica y luego el agua que solo son el principio de unos meses difíciles para el pueblo puertorriqueño pero, gracias a esa solaridad boricua es que pudimos salir airosos, y no solo sobrevivir a Maria si no venciendola completamente al no rendirnos, ayudar al vecino y haber seguido hacia adelante creando el Puerto Rico de antes de Maria s no uno mas fuerte y mas unido después del fenómeno atmosférico.

En resumen, Maria fue una prueba para probar nuestra valentía, compromiso, solaridad, nuestro carácter, nuestro orgullo y sobre todo nuestro corazón. Nuestra humanidad fue probada muchas veces pero, el boricua extendio su mano y dio al necesitado, ayudo a su vecino y mantuvo a su familia. Y junto aún pueblo no solo restauro a Puerto Rico si no que lo mejoramos e hicimos uno nuevo lleno de recuerdos tristes y difíciles pero, también de experiencias buenas y sonrisas alegres, haciendo un mejor Puerto Rico para los que estamos aquí en honor de los que no pudieron seguir. Maria nos dio duro, pero mas duro es mi pueblo, el mismo no se levanta porque nunca calló, si no que sigue firme con vista hacia adelante.

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Mi hermano destapando los desagües del techo

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Mi patio despues del huracán Maria

 

 

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